Multitudes, filas, motores ruidosos, oídos que se sienten raros. Volar es mucho de nuevo a la vez. Aquí tiene una manera tranquila de recorrerlo antes que el aeropuerto.
Historia social
Viaje en avión
Pronto vamos a subir a un avión.
El aeropuerto es grande y hay mucha gente. Me quedo cerca de mi adulto.
Esperamos en algunas filas. Esperar es parte de volar.
En el avión, abrocho mi cinturón. Los motores zumban, y ese sonido es normal.
Si se siente como demasiado, puedo ponerme mis audífonos.
El avión nos lleva a un lugar nuevo, y mi adulto está conmigo todo el camino.
Los aeropuertos son sobre todo espera con momentos cortos de prisa. Las partes ruidosas (seguridad, abordaje, despegue) son predecibles, y eso significa que se pueden practicar. El ruido del motor y la presión en los oídos son las dos sorpresas que vale la pena nombrar antes. Usted conoce a su peque. Cambie lo que necesite.
Un consejo de un papá que ya pasó por esto
Llame a la aerolínea y pregunte por un ensayo; muchos aeropuertos lo ofrecen para peques autistas si usted lo pide. Y guarde los audífonos en la bolsa del asiento, no en la maleta de arriba.
Preguntas comunes
¿Y si mi peque tiene una crisis en el avión?
Suba con un plan, no con esperanza: audífonos puestos antes de que arranquen los motores, la bolsa tranquila en el asiento, el horario mostrando que el vuelo tiene final. Avise a la tripulación que viaja con un peque autista; la mayoría agradece saberlo y ayuda con discreción.
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